El proceso de paz debe continuar por el bien de Colombia

Publicado el octubre 21, 2013 11:56 am por with 2 comentarios

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Por: Elberto Rojas Zorro

Para algunos colombianos, quienes participan en el proceso de paz que se realiza en la Habana son únicamente los integrantes de las delegaciones del Gobierno y de las Farc. Por esta manera de ver las cosas, algunos sectores de la opinión pública han concluido que esos representantes plenipotenciarios están decidiendo no solamente sobre el éxito o el fracaso del proceso, sino también sobre el futuro del país.

Esos sectores están desconociendo olímpicamente la importancia que tiene la presencia en la Mesa de representantes genuinos de las Fuerzas Armadas, de la Policía Nacional, de la política y de la empresa privada, quienes en cierta forma son voceros también de una linea favorable a la búsqueda de una paz negociada en su correspondiente sector.

Quienes así piensan parten de una premisa equivocada. La evidencia nos muestra que la sociedad civil ha contribuido desde el inicio del proceso con aportes sustanciales, resultado de numerosos debates pluralistas realizados en el marco de las llamadas mesas regionales que contaron, además, con el soporte del Congreso de la República, la Organización de las Naciones Unidas y el Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional de Colombia.

Pero además, el proceso que se desarrolla en la Habana ha contado con el respaldo vigoroso de la casi totalidad de los partidos políticos, la Corte Constitucional, los altos tribunales de justicia, las instituciones más importantes de la academia y la iglesia. Tal vez el apoyo más decidido es el que nos ha brindado la comunidad internacional: la Unión Europea, Norteamérica y América Latina; diversos premios Nobel de Paz y reconocidos académicos de talla mundial; e instituciones como Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional.

Hoy, la meta de alcanzar la paz y la voluntad de buscarla a través del diálogo no son exclusivas de quienes están sentados en la Mesa. Los colombianos se han apropiado del proceso histórico y han tomado la decisión de acompañarlo hasta el final. La paz se socializa en la casa, en la universidad, en los medios, en la calle, en todas partes. Parece que no es el tiempo de promocionar la guerra o a quienes la defienden o impulsan.

Los disensos en la mesa, que no han permitido llegar a los acuerdos esperados en el tiempo previsto, le han abierto la puerta al fantasma del fracaso del proceso de paz, por lo que algunos han propuesto el retiro de la mesa, la suspensión o la pausa de los diálogos. Sin embargo, las instituciones, las organizaciones sociales y la iglesia han solicitado al Presidente de la República seguir adelante con el proceso.

Para los colombianos la voz de la iglesia tiene un significado especial. Por tal razón vale la pena recordar las palabras de monseñor Rubén Salazar, Arzobispo de Bogotá y Presidente de la Conferencia Episcopal, cuando en el marco del VI Congreso Nacional de Reconciliación dijo: “necesitamos que sigan dialogando porque como Iglesia estamos absolutamente convencidos de que el fin del conflicto armado solo se puede dar mediante el diálogo y la negociación. Y por lo tanto necesitamos que se continúe con voluntad auténtica de paz tanto de parte del Gobierno, como de las Farc.”

Las partes en conflicto han manifestado, reiteradamente, tener voluntad para finiquitar el conflicto; trabajan en la mesa conjuntamente sobre la agenda acordada; han dado resultados parciales muy importantes; sus actitudes deliberativas son positivas y los colombianos, en su casi totalidad, acompañan este esfuerzo.

El proceso de paz comenzó hace más de un año y hoy es irreversible. Dejó de ser exclusivamente del interés de los negociadores, y ahora los colombianos se han apropiado de él y aspiran a que con perseverancia, carácter y honestidad se mantenga el esfuerzo y la decisión de llevarlo hasta el final.

Para bien de los colombianos, el vaivén de las coyunturas políticas, vistas como factor perturbador para la continuación del proceso, deben apreciarse más bien como un instrumento propicio para que los colombianos participen activamente en el ejercicio de sus derechos democráticos, para definir el éxito y la legitimidad de los objetivos fundamentales buscados en el proceso de paz.

Amanecerá y veremos.

© NoticiasABC.com

2 responses to El proceso de paz debe continuar por el bien de Colombia

  1. Benhur Chica octubre 23rd, 2013 at 9:35 pm

    CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE SANTOS.

    MENSAJE DE GABO –AJUSTADO A LA SALVACIÓN NACIONAL-

    La Modernización de un País es imposible sin Técnica y Tecnología, y éstas son impensables sin la Ciencia.

    Señor Presidente:
    Juan Manuel Santos.

    Excelentísimo Señor: Permítame invocar al Espíritu Santo, para que guíe a Su Señoría a un Proyecto capaz de salvar a Colombia. Para inducir éste milagro, comenzaré con la Carta de Despedida de García Márquez a sus Amigos que dice:

    “Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo. Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y como disfrutaría de un buen helado de chocolate.
    Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto no solamente mi cuerpo, sino mi alma. Dios mio, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…
    Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor. A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que el solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre lo tiene atrapado por siempre.
    He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse”….…

    El mensajero de esta misiva, no pide como Gabo “un trozo de vida”, sino que implora en sus plegarias al altísimo un ápice de su infinito poder, para exigirle al Espíritu Santo que guíe a Su Excelencia a encontrar un Proyecto capaz de salvar a Colombia. Para comenzar a realizar éste milagro, invito a Su Señoría, a leer, criticar y debatir el blog: http://www.laultimaoportunidad.com(Los Planos de la Patria Soñada), basado en las recomendaciones del Comité de los Sabios (Ciencia y Tecnología a manos llenas) promulgado en “COLOMBIA AL FILO DE LA OPORTUNIDAD” y ajustado a la Teoría de los Sistemas Auto-organizados.
    La citada Propuesta pretende desarrollar al País Científica, Tecnológica, Cultural y Económicamente, en un lapso máximo de 15 años; Esta aseveración está sustentada por el siguiente hecho:
    En el año 1.982, el autor publicó en la Revista DOS MUNDOS el artículo: “La Urgencia de una Política Tecnológica” (N° 6, p.p. 19-21, Viena), cuyas ideas centrales son análogas a las descritas en el citado blog. Tailandia, Taiwan, Singapur y Corea, países que en la década del 80 tenían un desarrollo equiparable al colombiano, adoptaron una política nacional similar a la diseñada en dicho artículo, y hoy en día son naciones pujantes que compiten con todas las potencias industrializadas, en todos los mercados del mundo y cada uno tiene un P.I.B. superior a 6 veces al de Colombia. Todo lo anterior demuestra la veracidad de ésta Propuesta. El citado blog también contiene (entre otros artículos) el DECÁLOGO DE LA PAZ: 10 preceptos fundamentales para obtener la paz en Colombia en un término de 3 meses. ¡ Quién lo creyera ?, pero – hay que leerlo para creerlo -.

    Sería un ditirambo para el autor si Su Señoría se dignara leer el citado blog.
    Con respeto y sentimiento patrio, me suscribo de Usted.
    Atentamente:

    Benhur Chica Giraldo, M. Sc.
    Profesor Jubilado U. N. Colombia.
    Véase en Google.-

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  2. Leonardo octubre 21st, 2013 at 12:24 pm

    Estoy de acuerdo en que un amplio sector de la sociedad colombiana apoya el proceso, pero me sigue pareciendo que es difícil de digerir para otro sector la forma como el gobierno ejecuta su política de que “alcanzaremos la paz por las buenas o por las malas”. Obviamente este tipo de políticas siempre tendrán seguidores, indecisos y opositores. De ahí que al final resulte interesante ver cómo en las próximas elecciones se dejarán contar los enemigos de la paz.

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